lunes, 28 de mayo de 2007

Sória, Oviedo (otra vez) y Puertollano (también otra vez)

Pues sí, como hace tiempo que no posteo, los viajes se me van acumulando. Por orden: estuve tres días en Soria, haciendo la puesta en marcha del gasoducto Soria-Ágreda. Mucho calor, y como muchos ya sabéis, receta de la benemerita. Con lo cual no fue un buen viaje. El siguiente fue después del puente de San Isidro (porque aunque trabaje en San Sebastián, yo tuve puente), y fue una visita relámpago de un día a Soto de Ribera, a 5 km de Oviedo. Viaje en avión, alquiler de coche (Toyota Yaris, enano, no me cabían las herramientas), accidente con el coche, mediciones y vuelta en avión. Y por último, otra vez a Puertollano, en plena ola de inundaciones y riadas en Ciudad Real. Pues a mí me hizo un tiempo genial el primer día hasta media tarde que se puso a llover. Vi la decepcionante final de Champions (sería indignante que le diesen el Balón de Oro a Maldini por su trayectoria como querían los sosotes comentaristas de Antena 3, puesto que el premio es al mejor jugador del año, no a una trayectoria). Y por ahora esto es bastante.

viernes, 4 de mayo de 2007

El general Perón-Poyas y su cuadrilla de expedición por las tierras asturianas

Pues engarzando kilómetros, partimos para las Asturias casi sin darme tiempo a cambiar la ropa en la maleta. Tras un par de paradas técnicas (cambios de conductor, comida, etc) llegamos a eso de las 12 de la noxe a las bellas tierras asturianas y allí nos esperaba nuestra casita, porque algo pequeña era, pero eso sí, muy mona. Durante el día visitas esporádicas a sitios emblemáticos del oriente asturiano, y durante las noxes, melones y conversaciones en mexicano lindo hasta tocar los mengues al general Perón-Poyas. Y tras un intento infructuoso en el que finalmente nos fuimos a hacer parte de la ruta del Cares (sencillamente impresionante, y eso que solo vimos la parte asturiana, y no la leonesa, que es la más bonita), pudimos realizar uno de los objetivos principales del viaje, el fastuoso descenso del río Sella. Y de nuestra preparación para dicho evento surgió una de las mejores fotos del viaje. En modo alguno fue preparada, las caras son originales y espontáneas. Y esos cuerpos serranos enbutidos en los trajes de neopreno. Esta foto no tiene precio, te fijes en quien te fijes... te descojonas. Luego vino el descenso, todos en parejitas excepto el señor Alejandro que esta vez no nos soltó el pegotón, y manejaba la canoa mejor que cualquiera de nosotros. Y para desgracia mía y de Don Javier (40 añazos que le echan, toma picadita), fuimos los únicos que nos remojamos, a 200 metros escasos del final. En fin, una experiencia única, y para ello un instantánea para recoradarlo toda la vida. En ella se puede observar quién era el que remaba y quién iba de paseo. Al final, como siempre, atracón de comida en la última cena para comernos todo lo que nos sobra, retrasos en la hora de salida según van cayendo los pelotazos, y negociaciones con el bombero por el precio de la casa. Como conclusión: quiero irme a vivir a Asturias, es la mejor tierra de toda España, y eso no es discutible.

Ciudad Real: Puertollano

Pues otro viajecito más, otra semanita por esas tierras de España. Y en este caso, como el título indica, tocó Ciudad Real, en un pueblecito llamado Argamasilla de Calatrava, en el que teníamos que instalar una EPC (Estación de Protección Catódica para los profanos) en medio del campo. En este caso el pozo ya estaba hecho cuando llegamos el lunes por la tarde, y menos mal, porque vaya lunes. Por la mañana tuve el reconocimiento médico, y tardé como unas dos horas y pico en pasar a que la enfermera me hiciese las primeras pruebas, con lo cual ya tenía llamadas de mi compañero que cuánto iba a tardar, porque había quedado en estar en Puertollano para la comida. Total que al final salimos a las 12:30, con el consecuente tráfico que hay a esas horas en Madrid. Por el camino pinchamos una rueda (y yo sin darme cuenta, ya que no fue reventón, simplemente se iba la Kangoo en las curvas a derechas). Por lo menos cuando llegamos el pozo ya estaba hecho (a diferencia de Oviedo). Total, que al día siguiente a montar el pozo de, nada más y nada menos, que 85 metros, con 7 ánodos de titanio, y unos 3000 kilos de coke. Y todo esto bajo un sol de justicia. Así que cuando volvimos al hotel, de 4 estrellazas, a buscar como loco after sun, y por ningún lado tenían, en todos lados agotado. Increíble. Y yo resignado, buscando la manera de no abrasarme al día siguiente. Sin problemas, porque el miercoles no me pude quitar el chubasquero en todo el día, y al día siguiente igual. Hasta las orejas de barro. Por lo menos pudimos dejar todo montado, aunque no hicimos puesta en marcha, con lo que toca volver. Y de vuelta a Madrid a toda prisa, porque tocaba... ¡¡Asturias!!

lunes, 16 de abril de 2007

Oviedo: Lugones

Pues sí, esta ha sido mi segunda salida de trabajo. Toda una semanita en las maravillosas tierras Asturianas, cuna del mejor piloto que hay ahora mismo en el circo de la Fórmula 1 (aunque le pese a Alejandro, es la verdad), de la maravillosa sidriña (3 botellas para cenar con mi compañero; llegué al hotel casi a rastras) y de preciosas mujeres (aunque de estas las hay por toda España). Pues una semanita en Asturias casi sin hacer nada, porque los poceros, que tenían que haber estado el martes en la obra no llegaron hasta el jueves por la tarde, con lo que no nos dío tiempo a montar nuestro lecho, y tuvimos que dejar los 800 kilos de coque que estuvimos cargando toda la semana en la furgoneta en un almacén. Así que trabajar, lo que se dice trabajar, sólo lo hicimos el martes, cuando nos abrieron la cata y tuvimos que soldar las tejas a la tubería y tirar todo el cableado por los corrugados. El resto de los días sólo estuvimos pendientes de la obra civil y poco más. Incluso me dio tiempo a darme una vueltecita por Oviedo. Estabamos alojados en todo el centro, detrás del Teatro Campoamor (donde se entregan los premios Príncipe de Asturias). Pues eso, una semana relajada. Lo peor ha sido que al volver a la oficina, me encontré con un mail del concurso de relatos que gané el año pasado que me decía que el mail que les mandé con el relato de este año había llegado sin ningún archivo, y el plazo de presentación de relatos acabó el martes 10. Todavía estoy pendiente de que me digan si lo van a admitir o no. Hay gente que me ha dicho que le ha gustado más que el del año pasado.
Nocturno, de Dean Koontz, fue un libro que cayó en mis manos por casualidad, pero que aun recuerdo gratamente. Un joven con una enfermedad que le impide salir a la luz del sol investiga la implicación de sus padres experimentos secretos sobre genética cuando descubre que el cadaver de su padre, recientemente fallecido ha sido sustituido por otro. A partir de ahí la acción y las sorpresas se van sucediendo. Tiene continuación con Tinieblas. El libro está descatalogado, así que si alguien me pudiese dar alguna pista de cómo conseguirlo se lo agradecería.

viernes, 30 de marzo de 2007

Primera salida de curro: Daimiel

Pues sí. Ya me han hecho salir. Y menos mal que era aquí cerquita, en Daimiel, Ciudad Real. Menos de dos horitas de viaje en la Kangoo 4x4. Y luego, todo el día currando. Hasta las 8 de la tarde no acabamos, recorriendo innumerables caminos entre Daimiel y Ciudad Real, siguiendo el dichoso gaseoducto. Menos mal que estaba todo bien. Y llegamos al hotel a las 8.30. Menos mal que era un buen hotel. Una habitación doble para mí solito. Paga la empresa, como dijo mi compañero Antonio. Y al día siguiente a las 8.30 ya estabamos currando. Pero me ha gustado.

viernes, 16 de marzo de 2007

Capítulo III

- Deberían haber venido ya.
- Estarán ocupados con otros problemas.
- No, seguro que se han olvidado de nosotros.
- Usted es militar, ¿no?
- Sí -respondió Ayslinn. Estabamos sentados en un lado del turboascensor, viendo cómo las otras personas que iban con nosotros no dejaban de dar vueltas.
- Pues debería hacer algo para sacarnos de aquí-dijo una mujer que estaba sentada frente a nosotros. Iba con un niño que se había roto un brazo en el accidente. Afortunadamente Ayslinn llevaba un calmante que había conseguido dormir al niño.
- ¿Qué quiere que haga? ¿Atravieso las paredes para sacárnos a todos de aquí? -contestó Ayslinn airadamente.
- Tranquila -le dije. Me levanté y me acerqué a los otros dos hombres que no dejaban de dar vueltas por el turboascensor-. Si no han venido a por nosotros todavía es porque tendrán cosas más importantes de qué encargarse. Nosotros estamos bien, excepto Jahid, pero sólo tiene un brazo roto y algunos rasguños y moratones para los demás. Ya hemos recuperado la luz, y pronto vendrán a buscarnos. Tranquilicemonos todos.
Los hombres pararon un momento de dar vueltas, me miraron y asintieron. Se sentaron en el suelo, como los demás.
- Han sido los asteróides -dijo un joven de nuestra edad que había permanecido completamente callado hasta ese momento.
- ¿Perdón? -le pregunté. Alzó su mirada y me miró.
- Eres biotecnólogo, ¿no? Y tú militar, y estoy seguro de que vosotros no sóis científicos.
- ¿Tú lo eres?
- Sí. Y la causa del accidente que hemos sufrido ha sido que hemos entrado en un cinturón de asteróides.
- No nos cuentes milongas, chaval - dijo uno de los hombres. El joven le miró fijamente un momento y volvió a bajar la mirada.
La mirada de Ayslinn se cruzó con la mía, y en ambas había extrañeza. Nos levantamos y nos acercamos al joven.
- Hola. Yo soy Ayslinn, y él es Ryan. ¿Podemos sentarnos contigo?
- Sí, claro. Yo soy Rubén.
- Creo que no te hemos entendido bien. ¿Por qué ibamos a haber entrado en un cinturón de asteroides? Y aunque eso hubiese ocurrido, el Arca fue diseñado contra todo tipo de asteroides y satélites pequeños. El campo de fuerza que rodea todo el casco habría impedido la colisión.
Rubén nos miró, evidenciando una lucha interior.
- No estoy de acuerdo con las decisiones que tomó el consejo. No debéis comentarle esto a nadie. El Arca está diseñada para evitar las colisiones con asteroides aislados, pero no para la gran cantidad de choques que se producen dentro de un cinturón de asteroides.
- ¿Pero como entramos en él?
- Adrede. Al arca le queda poco tiempo de viaje. Debido a las colisiones habrá habido alguna avería. Y afortunadamente estamos llegando a un planeta que podríamos habitar.
- No se ha informado de nada a la población. ¿Por qué? -empezamos a oir ruido en el hueco del turboascensor.
- Eso no lo sé, Tengo un rango bajo dentro del consejo -dijo mirando hacia el origen de los ruidos. Sonaba como si alguien estuviese en la parte superior-. Ya no podré decir más, ya vienen a rescatarnos. Lo que es seguro es que si decís algo de esto os tomarán por locos o por rebeldes, y os encerrarán.
- Por fin, ya era hora de que viniesen -dijo la mujer, intentando despertar a su hijo. Ninguno de ellos había prestado atención a la conversación que estábamos manteniendo.
- ¿Pero a qué se debe todo esto?
- Eso es algo que nadie podría haber imaginado. Volvemos a casa. Volvemos a La Tierra.

Mi siguiente recomendación es un clásico: La edad de la inocencia, de Edith Warton. Un joven abogado a punto de casarse se siente atraido por una excéntrica mujer pariente de su futura mujer. Es una novela costumbrista y romántica del Nueva York del siglo XIX (creo). Me encantó la decisión final del protagonista. Fue llevada al cine por el recién oscarizado Martin Scorsese, y protagonizada por Daniel Day-Lewis, Michelle Pfeiffer y Winona Ryder.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Ya tengo curro!!!!

Ya ha pasado mucho tiempo desde el último capítulo del blogg (ya sé, ya sé, solo van dos), pero he estado muy ocupado, y siento decirlo, para nada, puesto que no me renovaron en Nivea. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, porque ya he encontrado nuevo curro, más de lo mío, que me gusta, y más cerca de casa. Y voy a volver a postear nuevos capítulos, eso sí cuando los haya escrito, porque tenía uno a medias que tuve que rechazar por que no me gustaba, no sé como lo voy a continuar.

Y fiel al estilo del blog, aquí teneis una nueva recomendación: El juego de Ender, de Orson Scott-Card. Es un libro breve, pero que te engancha de principio a fin. En un futuro en el que sólo se permiten dos niños por pareja, se ha permitido el nacimiento de Ender Wiggin, tras el de sus dos hermanos, pues las esperanzas de la humanidad están puestas en él para derrotar a los insectores, una raza alienígena que piensa eliminar a la humanidad. El libro narra la formación de Ender en la Escuela de Batalla, preparandose para dirigir la ofensiva contra los insectores. La novela es la primera de una serie de libros sobre Ender, pero en mi opinión, esta es la mejor de todas. Inprescindible leerlo. Y parece ser que van a hacer peli, con Wolfgang Petersen dirigiendo.