miércoles, 22 de noviembre de 2006

Capitulo I

Apoyé la espalda contra el tronco de un robusto árbol y respiré hondo. Noté como una gota de sudor resbalaba por mi espalda, mientras escudriñaba la densa selva, en busca de mi objetivo. Llevaba más de dos horas perdido en aquella inmensidad de exuberante vegetación, con una temperatura superior a los 40º y una humedad aplastante. No estaba habituado a estas situaciones, éste no era mi hábitat natural, y no sabía como me había dejado convencer para conocer las regiones selváticas de La Tierra.
Me sobresalté al oír un ruido hacia mi derecha, de hojas quebrándose bajo el peso de alguien caminando, y levanté raudo el fusil que tenía apretado contra mi cuerpo mientras me agachaba, hincando una rodilla en el suelo. Quedé en tensión, esperando a ver que era lo que salía de la espesura, pero nada se movió, ni siquiera el aire.
Pasó más de un minuto antes de que me permitiese relajarme; me pasé una mano por la cara para secarme el sudor que la empapaba y solté el aire que tenía retenido en los pulmones. Jamás en mi vida había tenido un arma en mis manos, pero no me resultaba incómodo llevar aquel fusil de asalto. Es más, en aquella región me sentía más a gusto, más seguro, llevándolo encima. Lo agarré con fuerza, me levanté y comencé a caminar de nuevo, lentamente, intentando no provocar ningún ruido, pero era tarea inútil, pues yo no estaba acostumbrado a moverme sigilosamente y, menos aún, por terrenos selváticos. Me detuve de nuevo, pensando en la mejor forma de actuar. Tras unos instantes de reflexión, me quité el cinturón en el que portaba un par de cargadores de plasma para el fusil y un machete, y lo dejé sobre el suelo. Me coloqué el fusil en la espalda, y comencé a trepar a uno de los múltiples árboles que había a mi alrededor, a unos diez metros de donde había dejado el cinturón. El tronco del árbol era tan ancho que tres personas uniendo sus manos no hubiesen conseguido rodearlo, por lo que las ramas seguían siendo bastante gruesas a una cierta altura. Subí 4 o 5 metros, me tendí sobre una de las ramas y volví a coger el fusil. No sabría andar sigilosamente por la selva, pero sí tenía la suficiente paciencia para quedarme absolutamente quieto durante largos períodos de tiempo.
Confiando en que la ropa de camuflaje me escondiese lo suficiente, me dispuse a esperar. Pero no habría pasado ni un cuarto de hora desde que había trepado al árbol cuando algo llamó mi atención. No había oído absolutamente nada, pero había creído ver un movimiento por el rabillo del ojo. Lentamente, sin precipitarme, giré la cabeza, y pude observar como parte de la selva se movía lentamente. Fijé más la mirada, y distinguí la figura de un cuerpo humano, envuelto como yo en ropas de camuflaje, y con la cara y las manos pintadas; por su aspecto debía ser militar, y la pequeña automática que llevaba debía ser, en sus manos, igual de mortal que el rifle de asalto que yo tenía..
“Por fin”, pensé. “Ya eres mía”. Debía modificar mi postura en la rama del árbol para conseguir disparar contra la figura, con lo que lentamente comencé a moverme. El fusil rozó la rama, lo que hizo que apartara la mirada, y antes de volver a mirarla, ya sabía que me había visto. Nuestras miradas se cruzaron, y pude distinguir que era una mujer; distinguí el blanco de sus ojos y su pelo rubio entre el fango que le cubría la cara, antes de que levantase la pistola y disparase. Noté el dolor que el proyectil de plasma causaba sobre mi cuerpo, y la fuerza del impacto hizo que resbalase de la rama en la que estaba tendido cayendo al suelo. Antes de llegar a chocar, se hizo la oscuridad en mi cerebro y perdí el conocimiento; pero durante la caída me dio tiempo a pensar que todo había acabado...


Y aquí está mi primera recomendación: Forastero en tierra extraña, de Robert A. Heinlein, editorial Plaza&Janés. Es un libro ya antiguo, de 1961, pero a mí me gustó bastante cuando lo leí. Fue considerado la biblia de Charles Manson y sus seguidores, y el libro de cabecera de la comunidad hippie de los 60. El libro es una crítica a la sociedad norteamericana con algunas pinceladas de ciencia ficción. El argumento; bien, trata de una expedición a Marte en la que sus integrantes eran parejas de científicos. Dicha expedición acaba en catástrofe, y años después se manda otra expedición que se encuentra con el hijo de dos de los científicos que ha sido criado todos esos años con los marcianos. Y a partir de ahí cuenta las peripecias del joven cuando es llevado de vuelta a la Tierra.

2 comentarios:

redChou dijo...

jajaja, te a matado una mujeeeer!!!!
buen comienzo,a ver si te apuras y continuas.

por cierto, k libro recomiendas oY?? (y k no sea juego de tronos please)

p.d: sin parecer un askeroso...aun lleva tilde? yo creo k no...

daaacil dijo...

hola jorgito!! q tal t va todo por aquellos lares!? me llego la publi d tus cremas asi ke supongo q las cosas van bien. por aqui supongo q os llegaran cosas d vez en cuando, aunke mi hermani no se puede decir q hable mucho d mi (lo q no se si es bueno o malo jeje). q eso, me pasare por aqui pa leer la historiaa.
mmuaak

pd. t ha matado una nenaaaaa!!! XDD