viernes, 30 de marzo de 2007

Primera salida de curro: Daimiel

Pues sí. Ya me han hecho salir. Y menos mal que era aquí cerquita, en Daimiel, Ciudad Real. Menos de dos horitas de viaje en la Kangoo 4x4. Y luego, todo el día currando. Hasta las 8 de la tarde no acabamos, recorriendo innumerables caminos entre Daimiel y Ciudad Real, siguiendo el dichoso gaseoducto. Menos mal que estaba todo bien. Y llegamos al hotel a las 8.30. Menos mal que era un buen hotel. Una habitación doble para mí solito. Paga la empresa, como dijo mi compañero Antonio. Y al día siguiente a las 8.30 ya estabamos currando. Pero me ha gustado.

viernes, 16 de marzo de 2007

Capítulo III

- Deberían haber venido ya.
- Estarán ocupados con otros problemas.
- No, seguro que se han olvidado de nosotros.
- Usted es militar, ¿no?
- Sí -respondió Ayslinn. Estabamos sentados en un lado del turboascensor, viendo cómo las otras personas que iban con nosotros no dejaban de dar vueltas.
- Pues debería hacer algo para sacarnos de aquí-dijo una mujer que estaba sentada frente a nosotros. Iba con un niño que se había roto un brazo en el accidente. Afortunadamente Ayslinn llevaba un calmante que había conseguido dormir al niño.
- ¿Qué quiere que haga? ¿Atravieso las paredes para sacárnos a todos de aquí? -contestó Ayslinn airadamente.
- Tranquila -le dije. Me levanté y me acerqué a los otros dos hombres que no dejaban de dar vueltas por el turboascensor-. Si no han venido a por nosotros todavía es porque tendrán cosas más importantes de qué encargarse. Nosotros estamos bien, excepto Jahid, pero sólo tiene un brazo roto y algunos rasguños y moratones para los demás. Ya hemos recuperado la luz, y pronto vendrán a buscarnos. Tranquilicemonos todos.
Los hombres pararon un momento de dar vueltas, me miraron y asintieron. Se sentaron en el suelo, como los demás.
- Han sido los asteróides -dijo un joven de nuestra edad que había permanecido completamente callado hasta ese momento.
- ¿Perdón? -le pregunté. Alzó su mirada y me miró.
- Eres biotecnólogo, ¿no? Y tú militar, y estoy seguro de que vosotros no sóis científicos.
- ¿Tú lo eres?
- Sí. Y la causa del accidente que hemos sufrido ha sido que hemos entrado en un cinturón de asteróides.
- No nos cuentes milongas, chaval - dijo uno de los hombres. El joven le miró fijamente un momento y volvió a bajar la mirada.
La mirada de Ayslinn se cruzó con la mía, y en ambas había extrañeza. Nos levantamos y nos acercamos al joven.
- Hola. Yo soy Ayslinn, y él es Ryan. ¿Podemos sentarnos contigo?
- Sí, claro. Yo soy Rubén.
- Creo que no te hemos entendido bien. ¿Por qué ibamos a haber entrado en un cinturón de asteroides? Y aunque eso hubiese ocurrido, el Arca fue diseñado contra todo tipo de asteroides y satélites pequeños. El campo de fuerza que rodea todo el casco habría impedido la colisión.
Rubén nos miró, evidenciando una lucha interior.
- No estoy de acuerdo con las decisiones que tomó el consejo. No debéis comentarle esto a nadie. El Arca está diseñada para evitar las colisiones con asteroides aislados, pero no para la gran cantidad de choques que se producen dentro de un cinturón de asteroides.
- ¿Pero como entramos en él?
- Adrede. Al arca le queda poco tiempo de viaje. Debido a las colisiones habrá habido alguna avería. Y afortunadamente estamos llegando a un planeta que podríamos habitar.
- No se ha informado de nada a la población. ¿Por qué? -empezamos a oir ruido en el hueco del turboascensor.
- Eso no lo sé, Tengo un rango bajo dentro del consejo -dijo mirando hacia el origen de los ruidos. Sonaba como si alguien estuviese en la parte superior-. Ya no podré decir más, ya vienen a rescatarnos. Lo que es seguro es que si decís algo de esto os tomarán por locos o por rebeldes, y os encerrarán.
- Por fin, ya era hora de que viniesen -dijo la mujer, intentando despertar a su hijo. Ninguno de ellos había prestado atención a la conversación que estábamos manteniendo.
- ¿Pero a qué se debe todo esto?
- Eso es algo que nadie podría haber imaginado. Volvemos a casa. Volvemos a La Tierra.

Mi siguiente recomendación es un clásico: La edad de la inocencia, de Edith Warton. Un joven abogado a punto de casarse se siente atraido por una excéntrica mujer pariente de su futura mujer. Es una novela costumbrista y romántica del Nueva York del siglo XIX (creo). Me encantó la decisión final del protagonista. Fue llevada al cine por el recién oscarizado Martin Scorsese, y protagonizada por Daniel Day-Lewis, Michelle Pfeiffer y Winona Ryder.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Ya tengo curro!!!!

Ya ha pasado mucho tiempo desde el último capítulo del blogg (ya sé, ya sé, solo van dos), pero he estado muy ocupado, y siento decirlo, para nada, puesto que no me renovaron en Nivea. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, porque ya he encontrado nuevo curro, más de lo mío, que me gusta, y más cerca de casa. Y voy a volver a postear nuevos capítulos, eso sí cuando los haya escrito, porque tenía uno a medias que tuve que rechazar por que no me gustaba, no sé como lo voy a continuar.

Y fiel al estilo del blog, aquí teneis una nueva recomendación: El juego de Ender, de Orson Scott-Card. Es un libro breve, pero que te engancha de principio a fin. En un futuro en el que sólo se permiten dos niños por pareja, se ha permitido el nacimiento de Ender Wiggin, tras el de sus dos hermanos, pues las esperanzas de la humanidad están puestas en él para derrotar a los insectores, una raza alienígena que piensa eliminar a la humanidad. El libro narra la formación de Ender en la Escuela de Batalla, preparandose para dirigir la ofensiva contra los insectores. La novela es la primera de una serie de libros sobre Ender, pero en mi opinión, esta es la mejor de todas. Inprescindible leerlo. Y parece ser que van a hacer peli, con Wolfgang Petersen dirigiendo.